domingo

Un planeta remoto y oscuro llamado Tierra


INTRODUCCIÓN

  Escribo en el exilio desde un planeta remoto y oscuro llamado Tierra al que me ha enviado la Jerarquía por haber querido violar la Zona Prohibida del Universo. He vivido ya once vidas terrestres y no he podido retornar a mi lugar de origen. Algo en el enfoque magnificente de la Divinidad estimuló un misterio que ninguna lección o sufrimiento han podido develar y eso me mantiene prisionero en este lugar extraño y distante regido por leyes que no coinciden con mi naturaleza celestial.
  Escribo como un intento más de compartir porque eso es lo que he aprendido a hacer. Escribo porque recuerdo y el recordar sin manifestarlo me ahoga. He aprendido a sobrevivir a pesar de todos los intentos de los habitantes de este Planeta para moldearme a su estilo de vida. He conocido grandes sabios que han sido mis maestros y el misterio de lo que esconde la mujer terrícola me ha fascinado a través de todas mis vidas.
  Me he vuelto conocido entre los habitantes del Planeta en diferentes épocas. Aparecí en la Biblia como Andrés, en los Yoga Sutras de Patanjali, en los escándalos de las Cortes Francesas del siglo XV y entre los grandes Cabalistas de Safed. He decidido retornar a mi Planeta de origen, cuésteme lo que me cueste, y este escrito es un intento por sanear mi memoria y entender mi propio desarrollo. Confío que a través de su elaboración encuentre la llave perdida: el secreto procedimiento que ha de liberarme de esta cárcel planetaria y de sus habitantes. Pero no se interpreten mal mis palabras en el sentido de ausencia de cariño. Estoy profundamente agradecido con este Planeta porque en él he vivido experiencias que en ninguna otra porción del Universo se viven. 
  Aquí he encontrado seres de todos los rumbos y con todas las tendencias. La mayor parte de ellos en el olvido de si mismos pero otros con la cabeza en alto recordándose. Las humillaciones me han exaltado después de sumirme en la desesperación y poco a poco he ido retornando al amor hacia mi mismo. Encuentro que incluyo a todas mis vivencias y nada puede definirme. Fluyo en cambio hasta que vuelvo a encontrar algo no resuelto y en el me quedo y retorno hasta que lo considero mío
  En esta expansión comienzo a reconocerme en el Todo y cada vez mi existencia separada desaparece para dar lugar a alguien más cercano a mi mismo. Pero este mi mismo no es un anhelo ni tampoco un pensamiento. Se asemeja mas a un sentimiento que incluye todos los estados, todas las emociones y aún los dolores que experimento. De todo ello estoy agradecido a esta Correccional de los exiliados del Universo.
  A no dudarlo, en ocasiones he sido aquí muy feliz y casi he decidido quedarme, pero tengo un llamado y no puedo dejar de oírlo.¿Si he aprendido lo necesario y si ya es mi tiempo? Eso quizás también yo lo decido pero se que no estoy solo y que el Padre Amorosísimo existe. A Él me remito y que solo Él me juzgue.



CAPÍTULO I: ANDROMEDA—YO CREO

  No he podido recordar nada anterior a Andrómeda. Quizá; ese sea mi origen aunque no comprendo como se decide nacer por primera vez ni quien lo decide. Quizás el Padre Amorosísimo se enfoca en un nuevo ser, en una novedosa forma de manifestación y hace converger su existencia en un modelo de si mismo peculiar y nuevo. ¡Es prodigioso que alguien pueda actualizar eso! Se necesita un verdadero amor por la aventure y una especie de descarada osadía para hacerlo. Aunque en este nivel, el descaro no debe existir sino mas bien un Estado de absoluta libertad y unas ganas de dejar ser a una de las propias partes para ver hasta donde es capaz de llegar. Es como dejar libre a una hija y satisfacerse observando por donde transita, que aprende y cuanto puede crecer y entenderse. ¡Se diría que suficientemente placentero para quien tiene toda posibilidad...!
  Estoy lejos de entender a Dios pero si El me creo en Andrómeda y luego me dejo libre pero ha mantenido una observación y vigilancia sobre mi persona, regocijándose con mis experiencias y aprendizajes, cuidando de que no me pase de mis propios limites, enviándome Protectores cada vez que cometo errores y dándome paso a un nuevo escalón cuando logro acercarme a El, no puedo mas que sentir admiración respeto hacia Su magnificencia.
No creo haber sido creado por azar y sin una intención pe­ro esta todavía no la puedo entender, aunque comienzo a vislumbrar su sentido y dirección y esta no es más que la expansión en mi capacidad de amar.
  Junto conmigo creo a otro ser y mi vida en Andrómeda se ligo a su existencia en forma total. La Civilización de Andrómeda ocupaba en aquel entonces un alto nivel en la Jerarquía del Universo. Sabíamos de la existencia de Civilizaciones mas avanzadas que la nuestra y de innumerables mundos en diferentes grados de maduración. He descubierto que Alyón existe en un grado mas maduro que Andrómeda y que más allá de Alyón se encuentran Civilizaciones aun mas expandidas de las cuales no conozco ni siquiera el nombre.
En estas vidas he estado en contacto con varios descendientes de Alyon y con algunos Alyonitas originales como el Capitan Damen Si. A él lo escuché pero no me puedo ni si­quiera imaginar el Estado de su conciencia, tan diferente y avanzada con respeto a la mía propia. También he conocido a otros exiliados de Andrómeda.
En Andrómeda se recibe la notificación de la creación de nuevos seres y en mi caso, la noticia del nacimiento de almas gemelas. Mi nombre original era Adaesuz y el de mi compañera Balikai. En Andrómeda todo el tiempo se penetra y se es penetrado en un constante Estado de Amor. Balikai y yo lo empezamos a experimentar desde muy pequeños.
Andrómeda había resuelto, en aquella época, la mayor parte de sus problemas políticos y de mantenimiento. El Gobierno estaba unificado y su dirección era espiritual. Los lideres gobernantes eran grandes Iniciados y la población estaba consciente de que el desarrollo consistía en una incrementada capacidad para mantener y expander el contacto con el Espíritu a través de practicas de meditación. Los problemas de alimentación, vivienda y vestido estaban prácticamente resueltos y tanto yo como Balikai fuimos entrenados a permanecer en un Estado meditativo casi constante.
La arquitectura de Andrómeda era de una geometría equilibrada y perfecta. Además de las viviendas, existían grandes centros de meditación en los cuales se reunían miles de habitantes divididos de acuerdo al nivel de Conciencia que habían alcanzado.
El edificio principal de todo el conjunto arquitectónico estaba situado en una posición privilegiada y consistía en una enorme cúpula de cristal en cuvo centro se mantenía encendida una fuente energética de elevada frecuencia e intensidad. En ese Templo se realizaban las iniciaciones de los nuevos se­res y cuando alguien lograba cambiar de Estado se le llevaba allí para ayudarlo a incrementar su Energía Vital La comunicación entre los habitantes era directa, es decir, telepática y su profundidad dependía del grado de las relaciones. Existían parejas que casi siempre habían sido creadas en forma simultánea y cuya estructura mental y emocional les permitía una capacidad de unificación prácticamente total. Los nuevos seres eran concebidos en forma parecida a la humana pero el acto sexual se realizaba después del logro de un acoplamiento energético perfecto y una visualización adecuada del enfoque de la porción divina por manifestarse. La relación sexual, fuera de este proceso de concepción era directa, es decir, a través de una penetración energética y no física. Sin embargo la libertad en cuanto a estas practicas era casi total en el sentido de que dependía de los gustos y la espontaneidad de los participantes. Puesto que las condiciones climatológicas del Planeta eran ideales, no se requería de vestimentas de protección y los habitantes de Andrómeda solamente utilizaban una delgada y transparente tela de material superconductor para cubrirse.
Los niños y jóvenes eran entrenados en la practica de la meditación, del conocimiento y manejo de la energía corporal y mental y de las ciencias y artes que por aquel entonces ya habían alcanzado un alto grado de sofisticación Se utilizaba la visión remota para conocer otros Planetas y parajes del Universo pero también se viajaba en naves espaciales tanto para realizar intercambios con otras Civilizaciones como para conocer otras regiones del Universo
La educación de la juventud incluía estos viajes y el aprendizaje del manejo de los dispositivos para realizarlos. Además, se enseñaban los principales lenguajes utilizados por diferentes Civilizaciones de la misma y distintas Galaxias y la historia y características de ellas.
El Espacio era conocido hasta en su más fundamental estructura lo que permitía grandes hazañas de modificación de su curvatura. Se conocían las principales rutas energéticas lineales creadas por la Jerarquía que servían para transitar entre diferentes zonas del Universo.
La Zona Prohibida del Universo, poblada por Planetas en desarrollo y Civilizaciones nacientes era conocida con exactitud en sus fronteras. Los jóvenes sabían que penetrar en ella no era permitido por el necesario aislamiento que la Jerarquía había decretado a fin de evitar alteraciones en sus procesos de desarrollo y maduración. Estos estaban a cargo de la Cúpula de la Jerarquía. Esta, formada por los seres de más alto desa­rrollo espiritual de todo el Universo eran los únicos capaces de detectar y comprender los designios del Padre Amorosísimo. La penetración a la Zona Prohibida era castigada con el exilio en algún Planeta de aprendizaje correctivo como la Tierra.
Se había establecido un convenio entre Andrómeda y Al­yón que permitía a los niños de ambas Civilizaciones visitarse y conocerse. Los habitantes de Alyón ocupaban un nivel de desarrollo superior a los de Andrómeda. Este se manifestaba en algunas conductas como la transportación a través de la desestructuración atómica. De hecho, los habitantes de Al­yón prácticamente ya no utilizaban naves para viajar sino que se desmaterializaban en una región y materializaban en otra a voluntad.
Se sabia que Civilizaciones aún mas adelantadas vivían en un Estado similar a la de la Lattice del espacio-tiempo y para ellos ni la distancia ni el tiempo existían, por lo que podían enfocarse en cualquier región del Universo sin necesidad de teletransportarse. Ni siquiera los habitantes de Alyón habían logrado realizar tal portento pero sus procedimientos de reestructuracion atómica y molecular eran bastante avanzados con respecto a los de Andrómeda. Por otro lado, tanto en Andrómeda como en Alyón la esperanza de vida se había lo­grado extender al equivalente de 25,000 años terrestres y se hacían investigaciones para aumentar aún mas su duración.
Una de las practicas Andromeicas de la meditación estaba orientada al logro de la activación de enfoques alternos del Observador. Este era un intento de lograr la transportación tipo Alyón y aun la ubicuidad de la Jerarquía, pero solo los mas adelantados de entre los habitantes de Andrómeda ha­bían logrado algunos avances satisfactorios en esa dirección.
En cambio, Andrómeda gozaba de un merecido prestigio, aun entre la Cúpula de la Jerarquía, por el impulso y desarrollo del Centro emocional de sus habitantes. La condi­ción de permanencia en un Estado de amor era un logro sólido de la Civilización Andromeica.
Como parte de nuestra educación, y en una de las visitas de los niños de Alyón, Balikai y yo conocimos a la hija de Damen Si, llamada Dalinme. Juntos jugábamos con nuestras mascotas, unos seres caprichosos y lanudos de extremidades aplanadas y en forma de hojas de lechuga que gustaban acariciarnos y nos seguían a todas partes. La niña era primorosa y a través de ella conocimos las costumbres del Alyón y ella las nuestras.
Balikai y yo teníamos planeado dedicar algún tiempo a viajar y conocer otros Planetas. Hicimos la solicitud al Consejo Kármico y este la aceptó. Nos preparamos durante cinco años estelares -  Cada año estelar equivale a 150 años terrestres - y en ese lapso, nuestro amor se engrandeció y profundizo. Casi no nos separábamos y lo que mas nos gustaba era la creación y el deleite de cuerpos mentales novedosos y la música. Esta última era de una originalidad pasmosa. Las grandes obras musicales eran matemáticamente perfectas y representaban diferentes modelos de la organización del Universo y sus habitantes. Durante jornadas interminables la escuchábamos cambiando de Estado emocional y transformándonos en los seres que esa música celestial quería representar.
El ego era una estructura prácticamente desconocida en Andrómeda. Cada quien allí se sentía diferente pero simultáneamente igual al resto. Era muy claro, para todos, que el camino implicaba un ser uno mismo en ausencia de definiciones y todos buscaban oportunidades para expandirse.
El amor entre Balikai y yo era una de esas oportunidades y ambos lo sabíamos. Teníamos un claro proyecto de vida este se asociaba con el mantenimiento y la profundización de  nuestro sentimiento. Éramos considerados una pareja ejemplar y seguramente todo ello favoreció la decisión del Consejo.
Nos asignaron una nave pequeña pero perfectamente condicionada para permitir viajes seguros a través de las rutas energéticas lineales. Primero hicimos varias travesías a los Planetas cercanos. Ambientábamos la nave con las ultimas composiciones musicales creadas en Andrómeda y nos deleitábamos con los espectáculos de las estrellas y los paisajes increíbles de mundos rojizos, azules y violetas con varios soles y multitud de lunas.
En una ocasión flotamos casi una eternidad sobre un mar plateado y rugiente mientras nos hacíamos el amor. Descubríamos Constelaciones y nos internábamos dentro de mares de aerolitos de puntas cristalinas observando el reflejo de las explosiones de Super Novas en sus aristas.
Todo era belleza y aventura y todo estaba matizado por una sensación de amor mutuo indestructible.
Cerca de Ingstra, nos abordó una nave de patrullaje y nuestro Estado los dejó pasmados de admiración. Empezamos a pensar que habíamos llegado a la perfección. No podíamos concebir un Estado mas exaltado que el nuestro.
 Descendimos en un Planeta encantador y deshabitado. Dos soles alumbraban una playa desierta bañada por un mar candente. Nos miramos y decidimos que nos habíamos convertido en Dioses. Debíamos manifestarnos como tales y una idea prohibida cruzo por la mente de Balikai en ese momento Al principio la rechacé, pero todo señalaba en esa dirección. Durante dos años estelares revisamos los archives Extragalácticos y por fin lo encontramos. Se trataba de un Planeta cuyos habitantes estaban divididos por rivalidades ancestrales. De hecho, el análisis de las líneas del mundo señalaban una posibilidad de 84% de autodestrucción.
Era el lugar adecuado para probar la fuerza de nuestro amor. Enfilamos en su dirección y con una sensación de sobresalto logramos atravesar la frontera de la Zona Prohibi­da del Universo. Sabíamos que la Jerarquía nos observaba pero quienes eran ellos para prohibir un acto compasivo de tal grandeza? ¡No habíamos mantenido nuestro amor hasta llegar a su Divinización?
¡Seguramente reconocerían en nosotros a los elegidos pa­ra reinar en ese mundo y llevarlo hasta nuestra propia elevación!
La Zona Prohibida irradiaba una atmosfera de temor. Allí ocurrían las transformaciones más dramáticas de todo el Universo. En ocasiones, sistemas planetarios completos se esfumaban y en otras un Planeta alcanzaba el grado suficiente de maduración para poder acceder a la Unidad con una Civilización que aceptaba guiarlos, con la autorización de la Jerarquía.
El Planeta al cual nos aproximábamos estaba habitado por salvajes pero la aparición de dos Dioses visibles era su oportunidad para comenzar un desarrollo hacia el amor.
Nuestras computadoras ya señalaban la presencia cercana del Planeta cuando algo comenzó a fallar. La nave perdió estabilidad y Balikai y yo supimos que había llegado el fin. Nos abrazamos y fuimos trasladados al interior de una cúpula y allí nos separaron.
No supe mas de Balikai pero me imagino que, como a mi, le permitieron despedirse de sus padres. También supe que Dalinme había corrido una suerte similar a la nuestra pero no pude averiguar porque.
Nos dijeron que hasta no haber aprendido lo que debíamos aprender, olvidaríamos nuestro origen pero siempre habría en nuestro Espíritu una añoranza y ella seria nuestra guía.
Kardam, mi padre, y maestro, me acompaño mientras se hacían los preparativos para mi partida. Se eligió el Planeta Tierra para mi exilio y el Consejo Kármico considero que once reencarnaciones tendrían una probabilidad del 95% para enseñarme lo que debía aprender.
Kardam era un gran experto en informática y antes de conectarme al mecanismo de desmaterialización me prometió que me ayudaría. Sus ultimas palabras fueron - te amo y me haré presente ante ti cuando estés listo para regresar hacia el final de tu onceava vida.

“La fuerza vital del cielo anterior” Jacobo Grinberg-Zilberbaum




El Planeta Libre (La Belle Verte)